El negocio invisible de la trata

http://www.elmundo.es/sociedad/2017/07/30/597cc73be2704e6b6b8b467a.html

Su nombre actual es Queen. Llegó a Madrid con sólo 19 años engañada por la promesa de cumplir el sueño europeo. Fue una víctima más de Benin City (Nigeria), secuestrada por una red criminal de negocio para la explotación sexual. Toni, un tipo que conoció a través de Facebook y con el que mantenía una relación de amistad, le propuso viajar a Europa. «Qué mal vives aquí. Con tu cara bonita en España estarías ganando millones. Si quieres, puedo poner a tu alcance los medios para que estés en Europa», le vino a decir.Hoy se celebra el Día Mundial contra la Trata de Personas y los distintos partidos acaban de cerrar 200 medidas para lograr un pacto de Estado contra la violencia de género en el que se dice que la lucha contra esta lacra «ha pasado a ser prioritaria en el marco de la lucha contra la violencia hacia las mujeres por ser un crimen que no es neutral en términos de género». Pero todavía queda mucho por hacer.

El inspector jefe de la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales de la Policía Nacional, José Nieto, cuenta que a Queen le garantizaron un viaje pagado y un «buen empleo». Aceptó ilusionada porque consideró que así podría ayudar económicamente a su familia y, sobre todo, darle un futuro a su hijo pequeño. El engaño es perfecto porque la víctima queda a merced de la mafia gracias a la superstición. Queen tuvo que realizar un juramento vudú para celebrar que había sido la elegida. Se trata del tipo de contrato que utilizan los tratantes para amenazar a las víctimas nigerianas y obligarlas a obedecer. Como es parte de su religión, se creen el rito a pies juntillas y la coacción funciona. En la ceremonia se exige la presencia de algún familiar y Queen llevó a su hermana. En el ritual «les extraen vello púbico, cabello, uñas, parte de su menstruación, y lo queman todo en el fuego. Además, les obligan a comerse con las manos atadas en la espalda el corazón de un pollo que matan», detalla la actriz y directora de cine Mabel Lozano, que ha grabado varios documentales sobre la trata. El ritual prosigue con un juramento sagrado.Queen tuvo que repetir en voz alta: «No voy a denunciar; voy a hacer caso a todo lo que me diga la madame; si no lo hago, mi familia morirá de una manera espantosa».

Queen fue llevada ilegalmente de Nigeria a Marruecos, donde la metieron en una patera con otros inmigrantes en la que cruzó el Estrecho. Durante el trayecto a Algeciras contactó con el hombre que la trasladaría a Madrid, donde residía su madame. Una vez allí, no hubo marcha atrás: fue obligada a prostituirse para pagar 40.000 euros, la deuda que supuestamente había contraído por la travesía clandestina que la introdujo en España. Si no accedía, rompería la promesa realizada en el juramento de vudú y podrían morir ella o su hermana. La red aprovechó esa coacción para explotarla y la prostituyó en burdeles de distintas regiones. Trabajó a destajo. Tenía que cumplir con una cuota mínima de clientes todos los días. Si no, se consideraba que incumplía las órdenes. Recibió todo tipo de amenazas y agresiones de forma sistemática hasta que la unidad móvil de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida (Apramp) la rescató. Entonces, todo fue a mejor. Le alojaron en un piso de protección y atención a las víctimas y dispuso de un tiempo de reflexión de 90 días para restablecerse. Hoy forma parte del equipo de rescate de Apramp y ayuda a salir de la prostitución a mujeres explotadas y sin derechos. «Aunque la teoría suene correcta, sin alternativas de trabajo y seguridad no se las salva», denuncia la presidenta de la asociación, Rocío Nieto, incidiendo en que, si la víctima no recibe una solución inminente, «al día siguiente ya no la ves». Además, hay que poner en regla los papeles para que la víctima pase de una residencia provisional a una definitiva y no siga en situación irregular. De no ser así, podría ser sancionada atendiendo a la Ley de Extranjería. Lo corrobora Magdalena Queipo de Llano, responsable del área internacional de Accem, una ONG que trabaja con las víctimas de trata, entre otros colectivos vulnerable. Denuncia que la ralentización de los procedimientos judiciales perjudica porque «hasta que no están resueltos no se les contabiliza el tiempo vivido en España a efectos de obtener el permiso de residencia».

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